Sobre PANFLETO de Manuel Bavaresco




 Texto leído en la presentación de "Panfleto" y "Vienen los jacobinos y otros poemas" de Manuel Bavaresco, el día 13 de diciembre de 2024. 


Panfleto

    Las tapas de Panfleto están impresas en papel tipo cartulina, tamaño A4 de 120 grs. aproximadamente, mientras que las hojas de su interior son también A4, cuyo gramaje aproximado es de 80 grs. (Los gramajes se miden por metro cuadrado) Sus dimensiones son de 14,5 cm de ancho x 20 cms. de largo. Las páginas están unidas por dos broches 21/6 de abrochadora. Utiliza dos tipografías distintas y dos colores de tinta: rojo para el título, la línea punteada y la indicación del final de la tapa. Mientras que el resto, que es la mayoría, figura en color negro.

    Digo todo esto por capricho: porque me interesa volver a la materialidad. No es que nos hayamos ido del todo, pero últimamente -lo que digo es obvio- el mundo pasa por otro lado, que es lo digital... ¿Qué es volver a la materialidad? Lo pienso más bien como una pausa -aquí y ahora-, y como una aprehensión: que esta vez, algo no se escape, ni se pierda en las miles de pestañas que la digitalidad nos permite consumir en simultáneo; y también lo pienso como un tocamiento: volver al tacto, poder palpar. Pero creo asimismo que la cuestión de la materialidad es todavía más importante en esta oportunidad -aquí y ahora- porque es consecuente con Panfleto, porque así nos introducimos en su idea clásica y original: la distribución mano a mano.

    Y ahora bien, alejándonos poco a poco de lo material, vemos lo siguiente: Panfleto arranca de golpe, como ocurre con los panfletos. Su tapa ya es contenido y en ella no está el nombre del autor, porque en los panfletos el autor o los autores no figuran, aunque se los pueda inferir. No obstante, en este caso, el nombre del autor, figura en la contratapa. Porque para esta altura ya hay que decirlo: Panfleto de Manuel Bavaresco no es exactamente lo que entendemos por Panfleto.

    ¿Tiene contenido político? Sí. ¿Tiene carga ideológica? Sí. ¿Busca difamar a alguien o a algo? Debatible. ¿Tiene un lenguaje agresivo? Más apropiadamente diría que narra la agresividad. Más apropiadamente aún diría que Panfleto lo que hace es narrar. Y hay un énfasis puesto en cómo hacerlo. Y lo político, lo ideológico, los hechos históricos, los hechos reales, son sustrato para hacer otra cosa. En Panfleto se hace ficción. -Y se empieza con ficción: “Ante la ley hay un guardián”. Franz Kafka. Y se hace una versión libre de ese cuento, Ante La ley-. En Panfleto se construyen personajes, se construye un narrador o más de uno. Este narrador, a veces, es alguien que sabe poco, pero que todo quiere saber. Otras, es alguien que sólo puede contar; alguien que se ha quedado estancado en el plano del decir. Pero en todos los casos, el narrador indaga, pregunta, cuenta y/o construye las historias como sólo es posible hacerlo: fragmentariamente. Cada uno de los tres fragmentos está compuesto por otros tantos en su interior, y por frases que a veces quedan inconclusas.

    En los tres fragmentos se percibe el lugar que tiene el lenguaje dentro del lenguaje mismo, es decir, dentro de la escritura y dentro de las historias. Ñacambeu es hablado por otros. El paciente psiquiátrico que sueña padece una anomalía que le provoca un lenguaje fragmentado. El militante político quiere hacer la revolución hablando.

    La lectura que propone Panfleto es macedoniana: leemos salteadamente, de fragmento a fragmento, de frase inconclusa a frase inconclusa, y postergamos para más adelante el encuentro con el sentido.

    No voy a hablar de la trama de Panfleto, porque no me interesa hacerles saber de qué se trata: lo que quiero es que sientan ganas de leerlo. Porque de todas maneras no hay nada: ni comentario, ni reseña, ni presentación de libro que pueda reemplazar la experiencia de la lectura. Por eso los invito, un poco imperativamente, a que lo lean.

Comentarios

Entradas populares