Pedagogía del daño
Yo podría matar por amor.
Agobiar de sentido el espacio entre uno y otro,
desconocer la catarata de actos que me lo confirman
y aun así
Dudar
Dudar y temer.
Ese ha sido mi dúo siempre en este periplo
Me sulfura saber no lo que he sido
Sino lo que puedo ser
Este potencial vívido cual certeza
Sé bien cómo podría arruinar el gozo
En un solo y breve instante de insania
Derramar sobre el piso algún objeto
O sobre la mesa lo último que queda de vino,
como prueba absoluta de desdén
y sentido de injusticia
Ya no ser ese cachorro dócil e hipersensible,
los ojos embebidos de sangre, ahora,
que otrora contenían
toda la dulzura del mundo.
Yo podría matar por amor
porque comparo y mido, hablo de intensidades,
voy hacia atrás y busco cuando había más amor
y cuánto más era ese amor
En el contorno del corazón,
es decir sobre mi pecho,
podría colocar la mano y sentir que así atajo el dolor.
Dolor que viene de algo primigenio
y no de lo que supongo del presente.
Soy yo. Siempre fui yo
Este espejo de mi misma
Este perro criado para matar.

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