Balance Anual (Diario de lecturas)
De las entradas seleccionadas se puede decir lo siguiente: no son necesariamente las más representativas ni las mejores. Fueron elegidas por lo menos por dos razones que se pasa a contar:
La ubicación en el cuaderno (en el papel). La zona de la entrada estaba despejada porque no se superponía con la anterior ni con la siguiente, que quizás no quería exponerse (por vergüenza o por considerar irrelevante, más irrelevante aún que las seleccionadas). Esto es porque algunas entradas son escritas en huecos que van quedando, o en los márgenes, por lo que en muchos casos es imposible fotografiar una entrada sin que se vea otra u otras. Esas fueron descartadas sin más.
Para elegir se tuvo en cuenta también su extensión, las más largas no fueron siquiera tomadas en cuenta. No son para esta ocasión.
La razón de este balance es que este existió realmente: se revisaron espontáneamente todos los meses e incluso se llegó a años anteriores y luego se volvió al presente para decir lo ya dicho, lo ya sabido, pero que a veces necesita de un refuerzo: la importancia de llevar un Diario. -Importante no quiere decir obligatorio, como tampoco significa necesario-. Sólo, o en primera instancia, es importante para quien lo escribe, por motivos que se pueden agrupar de la siguiente manera:
Escribir ahí como si se tratase de una extensión de la memoria. Se escribe y entonces se produce un vaciamiento, quedando la mente despejada para incorporar nuevas cosas. La posterior lectura del Diario produce un encuentro con el pasado. Función de conservación.
Escribir como si el Diario fuese un laboratorio de escritura: se escriben cosas que pueden convertirse en otras. Y se escribe allí cuando no se puede escribir otra cosa (ni un ensayo, ni un cuento, ni un poema). La paradoja kafkiana, escribo porque no puedo escribir. “Me consumo sin sentido; me haría dichoso por escribir; no escribo”. Y también como si fuese un laboratorio de pensamiento: se piensa sobre lo que se lee (o se escucha, o se vive), y se lo registra.
Por otro lado, sirve para anotar que a veces no pasa nada (como la entrada de octubre). O que lo que pasa puede no entenderse. En definitiva: se narra la experiencia (esa que está en crisis, como dijo Benjamin hace bastante). Las fechas contextualizan (mirá en la que andaba en ese momento) pero al mismo tiempo pueden producir un extrañamiento -Yo es Otro- (¿Yo escribí esto?).
(...)
Enero:

Mi favorita es la de octubre, no irónicamente. Y no puedo evitar pensar en que es un día previo al cumpleaños del nono.
ResponderEliminarLa mía también! (no me había dado cuenta lo del cumpleaños). Tenés un 10 en lectura.
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